Humanos y leones pelean por un territorio hace cerca de 100 años. Ya nadie sabe a quién pertenece

Patrick nació hace 27 años. Fue su familia la que le enseñó a pastorear. Sabe perfectamente cómo dominar al ganado. Lo mueve a su antojo. Después de todo, es una vida entera en esto. Desde que tiene memoria. Cada mañana, Patrick se despierta, ordeña a las vacas, y las acompaña en un largo paseo. Pasan la mañana y la tarde buscando pastos. Cuando anochece y las vacas ya están exhaustas y alimentadas, Patrick se da el permiso de volver a casa también. Allá come y se duerme. Lleva encima una camiseta azul del Chelsea, y se ayuda a caminar con un clásico bastón. Parecer un pastor bíblico: se ve imponente a pesar de su humilde vestimenta. Detrás de él, se extiende el paisaje de la sabana, que cubre a casi toda Uganda. 

Patrick cuenta su historia y camina despacio. Es un sujeto impasible. No se inquieta cuando ve pelear a dos hipopótamos a la orilla del lago. Es el animal que más personas mata al año. Pesan cerca de dos toneladas, pero a él le preocupan más los leones.

Ramiro Blancas

Patrick ha vivido toda su vida a las afueras del Parque Nacional de la Reina Isabel, al suroeste de país. Es el parque más visitado de Uganda. Tiene una cantidad increíble de especies de aves, leones, leopardos, hienas, elefantes, antílopes, hipopótamos y chimpancés. Muchos conservacionistas las describen como las especies más carismáticas de la sabana. 

Los parques africanos

A pesar de ser uno de los bastiones de la economía de Uganda, los parques nacionales no se crearon con el fin de generar ganancias a los países después de su independencia. En realidad, vienen de la época de la colonia. En ese entonces, los gobiernos decidieron dedicar enormes espacios para la conservación animal. Hasta hace algunos años antes, esos enormes campos abiertos pertenecían a pastores y ganados; pero unos expedicionarios italianos que llegaron con vacas asiáticas enfermas en 1889 lo contaminaron todo. Una epidemia mató a millones de vacas y a los ganaderos que se alimentaban de su carne y su leche.

Viendo esas enormes extensiones de terreno, los colonos quisieron replicar lo que se hacía en Estados Unidos: las personas no tenían permitida la entrada a ciertas zonas reservadas para animales salvajes, turistas y cazadores. 

Pablo Moraga

Los ganaderos y los nativos se vieron desplazados. Ya no podían tener con la tierra la misma relación ni la misma cercanía. No había tanto espacio para el ganado. Tenían que reacomodar las zonas donde pastarían y pasearían las vacas. Acabaron con algunos pueblos enteros para dar modelo a los parques. En 1952, por ejemplo, los británicos expulsaban a todos los pastores de la etnia basongora para trazar las líneas del Parque Nacional de la Reina Elizabeth.

10 años después, Uganda se independizaba. Los nativos más ricos negociaban con los ingleses los términos de la que sería la liberación de los pueblos africanos autóctonos. No estaban interesados en los modelos comerciales y sociales que habían llegado desde Europa. Menos aún con el hecho de que todos ellos estaban pensados, específicamente, para el beneficio de aquellos que llegaban desde el viejo continente. Los europeos aceptaron, pero no eran tontos. No querían perder toda la riqueza que el continente podía seguir ofreciéndoles, así que solo pusieron una condición: que la clase política fuese elegida por ellos. Una jugada maestra. Dejaron a cargo a personas de su confianza que se preocuparon de mantener todas las viejas medidas sociales, entre ellas, los parques nacionales.

Pablo Moraga

La vida ganadera actual

De vuelta del paseo por la historia de su país, Patrick cuenta que nunca entra al parque nacional con su ganado. A pesar de tener campos que llegan hasta donde da la vista para que las vacas puedan pastar, no puede pasar. Si algún guardabosques lo encontrara, podría significarle una enorme multa. Además, asegura, los leones han matado a su ganado en innumerables ocasiones, y el Estado no le recompensa por los daños. Patrick asegura que su sueño más grande, en este momento de su vida, es que las autoridades del parque lo cerraran y pusieran un cerco eléctrico para marcar una verdadera separación del territorio ganadero.

Mientras tanto, los ganaderos combaten contra ese límite imaginario que los separa de los leones. Y, desgraciadamente, en búsqueda de su protección y la de sus animales, han matado a decenas de leones en los últimos años. Cada vez hay menos contemplaciones. El método más común de todos es envenenarlos.

Ramiro Blancas

James Kalyewa, un asistente de investigación del Programa de Carnívoros de Uganda (UCP), cuenta al diario El País que hace un seguimiento a varios leones del Parque de la Reina Isabel. Cuando eran más jóvenes, les puso collares rastreadores y cada mañana sale a mirarlos y ver su estado. Los collares, además, sirven como un método de control cuando ven que están peligrosamente de un pueblo. Una medida para controlar los ataques al ganado que parece sacada de una novela de ciencia ficción.

La señal de uno de los dispositivos lo acerca a la ubicación del animal, pero al acercarse a un arbusto, James se encuentra con el collar tirado a su suerte. Solo. No hay ni un solo león cerca. Un par de metros más allá, aves carroñeras devoran un cadáver. Una familia de tres leonas y ocho cachorros ha muerto. Llevaban años trabajando con ese grupo. Los conocían perfectamente. 

Pablo Moraga

James y el equipo lloran viendo a los cadáveres.

Cuando se acercan a revisarlos, se dan cuenta de que han sido envenenados. Algo que, según Kalyewa, está sucediendo con una frecuencia preocupante. Entre el 2006 y el 2012, la mitad de todas las muertes de los leones era por envenenamiento. Actualmente, quedan cerca de 80 leones.

Ludwig Seifert, director y veterinario del Programa de Carnívoros de Uganda, asegura que esto debe cambiar pronto, o la situación para los felinos se hará insostenible más temprano que tarde:

“En este momento, la coexistencia entre leones y personas solamente es posible si viven en espacios separados, porque la población humana ha crecido demasiado. Ellos todavía utilizan métodos tradicionales. Las vacas pastan en extensiones de terreno enormes. ¿Por qué no ponemos esas vacas en establos, como se hace en Europa?”

Ramiro Blancas

Un nuevo modelo para los parques

Se habla mucho en Uganda de descolonizar los parques, y encontrar modelos de conservación que puedan beneficiar a personas y animales. Repartir el terreno equitativamente para ambos. El único problema parece ser que las autoridades están poco dispuestas a tomar riesgos. Los parques nacionales son una de las grandes fuentes de ingresos que tienen países como Uganda. El sector de los parques generó 1.350 millones de dólares entre el 2015 y el 2016. Una ganancia segura, solo al costo de trazar una línea imaginaria sobre el prado. A pesar de que tienen prohibido exportar leche y carne, todos los conservacionistas saben que el negocio es otro: no sacar nada, hacer entrar a más humanos. Según muchos de ellos, el futuro de Uganda es el turismo.

Ramiro Blancas

Pero, a pesar de reunir cifras billonarias, el modelo de los parques nacionales solo entrega a las comunidades cercanas un 20% de las ganancias que se obtienen de estos. Esos fondos son destinados directamente a la calidad de vida de las personas: hospitales, escuelas, carreteras, calles, mantención de todos estos. Los residentes, por supuesto, alegan que no es suficiente dinero: en los hospitales y centros asistenciales públicos siempre faltan implementos y medicinas; las aulas están saturadas, hay pocas escuelas, la educación es deficiente, y no pueden pagarle a profesores de otros lugares para que vayan a hacer clases ahí. Los ganaderos, según ellos, son los más afectados. Esto no solo les afecta en su vida pública, sino que muchas veces el dinero debe salir de su bolsillo si traspasan una zona prohibida. Y las multas no son nada baratas.

Pablo Moraga

Al final, parece ser que, más que por el territorio, la discusión se centra sobre el poder. No podemos esperar que un pueblo viva de manera satisfactoria si aún se mantienen con un modelo colonial. 

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN: http://www.upsocl.com/mundo/humanos-y-leones-pelean-por-un-territorio-hace-cerca-de-100-anos-ya-nadie-sabe-a-quien-pertenece/

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